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8:57 am
Opinión

El espejismo del 4.5%: evasión fiscal, subsidios y la deuda que nadie ve

Columnista Daniel Segundo Monzón 29 de septiembre, 2026 4:27 pm

Por Daniel Segundo Monzon / Columnista de El Zafacón

Hay una pregunta que los dominicanos se hacen cada vez que escuchan que la economía creció un 4.5%: ¿dónde está ese crecimiento? No en el supermercado, donde la canasta básica acumula un alza del 36.5% en seis años. No en la factura eléctrica, que sube mientras los apagones persisten. No en el salario mínimo, que sigue siendo insuficiente para cubrir las necesidades básicas de una familia de cuatro personas en Santo Domingo.

Los hechos

[HECHO] El Banco Central reporta un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) dominicano del 4.5% para 2026, una de las tasas más altas de América Latina.

[HECHO] El costo de los alimentos básicos en República Dominicana subió un 36.5% entre 2020 y 2026, según datos del Banco Central.

[HECHO] El gobierno destina más de RD$38,000 millones anuales en subsidios a los combustibles, una cifra que equivale a casi el 1% del PIB.

[HECHO] La DGII acaba de detectar irregularidades fiscales por RD$1,500 millones en auditorías al sector comercial, lo que revela la magnitud de la evasión tributaria que erosiona la base fiscal del Estado.

El contexto

El crecimiento económico dominicano de los últimos años ha sido real, pero ha estado concentrado en sectores que no necesariamente generan empleo de calidad ni distribuyen sus beneficios de manera equitativa. El turismo, la construcción y las zonas francas han sido los motores principales, pero su impacto en el ingreso disponible de la clase media y los sectores populares ha sido limitado.

[ANÁLISIS] El problema no es que la economía no crezca. El problema es cómo crece y para quién crece. Un PIB que sube mientras la canasta básica se encarece y los subsidios al combustible se disparan no es un modelo sostenible: es un modelo que compra paz social con deuda futura.

La tesis central

El crecimiento económico dominicano del 4.5% es real en los libros de contabilidad nacional, pero es un espejismo para la mayoría de los ciudadanos porque no se traduce en mayor poder adquisitivo, mejor calidad de servicios públicos ni reducción de la desigualdad.

Los argumentos

1. El subsidio como anestesia fiscal. Los RD$38,000 millones en subsidios a combustibles son una transferencia masiva de recursos públicos que beneficia desproporcionadamente a quienes más consumen energía: los sectores de mayores ingresos. Mientras tanto, los hogares pobres siguen pagando tarifas eléctricas que representan una proporción mayor de su ingreso disponible.

2. La evasión como agujero negro. La detección de RD$1,500 millones en irregularidades fiscales en un solo sector es la punta del iceberg. La evasión tributaria en República Dominicana representa entre el 5% y el 7% del PIB, según estimaciones del Banco Central. Ese dinero que no entra al fisco es dinero que no va a hospitales, escuelas ni carreteras.

3. El contagio regional como riesgo latente. La depreciación del peso mexicano ante el impacto del huracán Polo y la volatilidad cambiaria en Venezuela y Argentina son recordatorios de que las economías pequeñas y abiertas como la dominicana son vulnerables a los choques externos. Un dólar que sube en la región presiona las importaciones, encarece la deuda en moneda extranjera y reduce el poder adquisitivo de los dominicanos.

4. El empleo que no alcanza. El Banco Central reporta 5.27 millones de ocupados, pero la calidad del empleo importa tanto como la cantidad. Una economía que genera empleos informales, de bajos salarios y sin protección social no está distribuyendo su crecimiento: lo está concentrando.

El contrapunto

Es justo reconocer que el gobierno dominicano ha mantenido la estabilidad macroeconómica en un entorno regional convulso. La inflación está bajo control relativo, el tipo de cambio se ha mantenido estable y la deuda pública, aunque creciente, está dentro de parámetros manejables. Eso no es poca cosa cuando se mira el mapa de la región.

Datos clave

La pregunta incómoda

¿Cuántos años más puede crecer la economía dominicana al 4.5% mientras la mayoría de sus ciudadanos siente que el crecimiento no les llega, antes de que esa brecha entre estadística y realidad se convierta en una crisis política?

Conclusión

El crecimiento económico es necesario, pero no suficiente. República Dominicana necesita un modelo que no solo genere riqueza, sino que la distribuya. Que no solo cuente empleos, sino que garantice que esos empleos paguen lo suficiente para vivir con dignidad. Que no solo subsidie el combustible, sino que invierta en la transición energética que reducirá la dependencia de los combustibles fósiles a largo plazo.

El 4.5% es un número real. Pero para los dominicanos que no lo sienten en su bolsillo, es también un espejismo. Y los espejismos, tarde o temprano, se disipan.

Por Daniel Segundo Monzon / Columnista de El Zafacón

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