La inestabilidad geopolítica en el Medio Oriente alcanzó un punto crítico este domingo ante la amenaza real de cierre del Estrecho de Ormuz, la vía marítima más importante para el tránsito de crudo a nivel global. El G7 se ha declarado en estado de alerta máxima y evalúa la liberación inmediata de reservas estratégicas para evitar un descalabro en los precios internacionales.
La movilización de buques militares en la zona y las declaraciones cruzadas entre potencias regionales han disparado la volatilidad en los mercados de energía. Expertos advierten que una interrupción prolongada en esta ruta podría llevar el precio del barril a niveles históricos, afectando severamente las economías emergentes y el costo de vida en Occidente.





