BRUSELAS. – La inflación en la zona euro escaló hasta el 3,8% en el mes de septiembre, marcando su nivel más alto en los últimos tres años, según los datos preliminares publicados este viernes por la oficina de estadística comunitaria.
El principal motor de este incremento ha sido el encarecimiento de la energía, que registró un alza interanual cercana al 20%, impactando directamente en los costos de transporte y producción de alimentos. Esta cifra supera las expectativas de los analistas, que situaban el IPC en torno al 3,5%, y pone una presión adicional sobre el Banco Central Europeo (BCE) para endurecer su política monetaria.
Diferentes países del bloque han reportado variaciones significativas, con Alemania y Francia a la cabeza de los incrementos de precios al consumidor. La persistencia de los altos costos energéticos y las disrupciones en las cadenas de suministro globales siguen siendo el mayor obstáculo para la estabilidad económica en la región.
Expertos advierten que, de mantenerse esta tendencia, el poder adquisitivo de los ciudadanos europeos podría verse seriamente erosionado de cara al invierno, obligando a los gobiernos a implementar medidas de subsidio de emergencia.





