Por El Zafacón
El sector eléctrico dominicano continúa siendo la asignatura pendiente más costosa de la economía nacional. A pesar de los avances macroeconómicos registrados por el gobierno de Abinader —crecimiento del 4.5%, reducción de la pobreza y estabilidad cambiaria—, el déficit eléctrico sigue drenando recursos públicos sin que se haya logrado una solución estructural definitiva.
El presupuesto 2027, depositado ante el Congreso Nacional con una cifra consolidada que supera los RD$2.08 billones, incluye partidas para la reducción de pérdidas técnicas en las redes de distribución y para el mejoramiento de la infraestructura eléctrica. Sin embargo, los expertos advierten que las inversiones previstas aún son insuficientes para cerrar la brecha acumulada en décadas.
Las pérdidas del sistema eléctrico representan una carga permanente sobre las finanzas públicas, ya que el Estado subsidia tarifas y asume deudas de empresas distribuidoras que no logran operar de manera rentable. Este ciclo de déficit perpetuo ha resistido múltiples gobiernos y reformas.
La solución de fondo, sostienen los analistas, requiere inversiones en generación renovable, una reforma tarifaria gradual que refleje costos reales y una estrategia de reducción de pérdidas no técnicas —es decir, el robo de electricidad— que afecta desproporcionadamente a los sectores urbanos de bajos ingresos.





