La incertidumbre política se ha apoderado de Brasil este viernes luego de que una decisión judicial de última hora ordenara la cancelación del debate presidencial final, que estaba programado para realizarse antes de las elecciones generales de este domingo.
El fallo, emitido por el Tribunal Superior Electoral de manera sorpresiva, responde a una serie de recursos presentados por coaliciones que alegaban falta de garantías y equidad en el formato del encuentro. La decisión ha provocado reacciones encontradas en un país marcado por una polarización extrema y denuncias de interferencia extranjera.
Analistas políticos señalan que la ausencia de este debate podría influir significativamente en los votantes indecisos, en una contienda donde las encuestas muestran un empate técnico en varios estados clave. La seguridad en las principales ciudades, como Brasilia y São Paulo, se ha reforzado ante el temor de posibles disturbios civiles tras el anuncio.
El gobierno de los Estados Unidos ha manifestado que sigue de cerca el proceso, mientras los principales candidatos han utilizado sus redes sociales para denunciar lo que califican como un "atentado a la democracia" o una "medida necesaria para evitar el caos", dependiendo del bando político.





