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12:25 am
Opinión

El crecimiento que no alcanza: cuando el PIB sube pero el bolsillo no lo siente

Columnista Daniel Segundo Monzón 29 de septiembre, 2026 8:24 pm

Las cifras son impresionantes. La economía dominicana crece a tasas que envidian muchos países de la región. El turismo bate récords. Las remesas fluyen. Las reservas internacionales superan los 15,000 millones de dólares. Y sin embargo, en los mercados, en las conversaciones de barrio, en las quejas de los taxistas y las amas de casa, la pregunta es siempre la misma: ¿dónde está ese crecimiento?

Esta paradoja —crecer sin que el crecimiento se sienta— no es exclusiva de República Dominicana, pero aquí tiene características propias que merecen análisis honesto.

El problema central es la distribución. Un PIB que crece al 5% puede esconder realidades muy distintas: si ese crecimiento se concentra en sectores de alta productividad con poca generación de empleo formal, o en actividades que benefician principalmente a los estratos más altos, el ciudadano promedio no lo percibe en su vida diaria.

El costo de la canasta básica ha subido 36.5% entre 2020 y 2026, según datos del propio Banco Central. Los salarios formales han crecido, pero no al mismo ritmo. El sector informal —que emplea a más de la mitad de los trabajadores dominicanos— no ha visto mejoras proporcionales. Y los servicios básicos, desde la electricidad hasta el agua, siguen siendo un lujo para muchos.

No se trata de negar los logros. La estabilidad macroeconómica dominicana es real y valiosa. Pero la macroeconomía no paga el pan. No cubre la cuota del apartamento. No paga la medicina del abuelo.

El desafío para la política económica dominicana en los próximos años no es solo crecer más, sino crecer mejor. Eso implica reformas estructurales que el país ha postergado: una reforma fiscal que amplíe la base tributaria y reduzca la evasión, una inversión sostenida en educación técnica que conecte a los jóvenes con los empleos del futuro, y políticas de competencia que rompan los oligopolios que encarecen los productos básicos.

El crecimiento sin distribución es un número en un informe. El desarrollo con equidad es lo que transforma vidas. República Dominicana tiene los recursos y el talento para lograrlo. Lo que falta es la voluntad política de priorizar al ciudadano sobre las estadísticas.

Por Daniel Segundo Monzon

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