Daniel Segundo Monzón
Director Editorial y Analista
28 de septiembre de 2026
El presidente Luis Abinader utilizó el escenario de la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas para transmitir dos mensajes centrales: la necesidad de mayor compromiso internacional con la crisis haitiana y el posicionamiento de República Dominicana como destino atractivo para la inversión extranjera.
El mandatario dominicano llamó al fin de los conflictos armados que afectan a múltiples regiones del mundo y subrayó la responsabilidad compartida de la comunidad internacional ante el deterioro de la situación en Haití, país con el que RD comparte la isla de La Hispaniola.
Dos mensajes, una estrategia
La combinación de ambos temas en el discurso ante la ONU refleja la estrategia diplomática dominicana: vincular la estabilidad regional con las condiciones para el desarrollo económico. Un Haití más estable, argumenta el Gobierno, es también un entorno más favorable para la inversión y el comercio en toda la isla.
Abinader destacó los indicadores económicos del país —crecimiento del 4.5%, récord de exportaciones y turismo— como evidencia de la solidez institucional que hace de RD un socio confiable para los inversores internacionales.
¿Qué compromisos concretos?
Más allá del discurso, la pregunta que queda abierta es si la participación dominicana en la Asamblea General produjo reuniones bilaterales, compromisos de financiamiento o acuerdos específicos sobre Haití que vayan más allá de las declaraciones de principio.
El Ministerio de Relaciones Exteriores no había publicado hasta el cierre de esta edición un resumen de los resultados concretos de la agenda diplomática en Nueva York.
Por El Zafacón





