La 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas reunió a líderes mundiales en Nueva York durante la semana del 20 de septiembre, pero no produjo avances decisivos sobre los principales conflictos en curso: la guerra en Ucrania, el conflicto en Gaza y la crisis en Haití.
Las discusiones también abordaron los riesgos de la inteligencia artificial y el financiamiento del sistema multilateral, en un contexto de creciente presión política y financiera sobre la organización.
Los límites del multilateralismo
La Asamblea General es el foro más representativo del sistema internacional, pero sus resoluciones no son vinculantes y el Consejo de Seguridad —donde las grandes potencias tienen poder de veto— sigue bloqueado en los principales conflictos.
La incapacidad de la ONU para detener guerras activas alimenta el escepticismo sobre la efectividad del multilateralismo, aunque sus agencias humanitarias siguen siendo esenciales para millones de personas en zonas de conflicto.
La voz dominicana en Nueva York
República Dominicana aprovechó la Asamblea General para plantear la situación de Haití y exigir mayor respaldo internacional a la misión de seguridad. El presidente Abinader subrayó que la crisis haitiana requiere un compromiso sostenido, no solo declaraciones.
El escenario de la ONU es también el espacio donde RD defiende sus posiciones en materia migratoria, soberanía y desarrollo sostenible.
Por El Zafacón





