FAIRFORD — En un movimiento estratégico que tensa aún más la cuerda geopolítica, el Pentágono ordenó el retiro inmediato de sus bombarderos estratégicos B-1 Lancer de la base aérea RAF Fairford en el Reino Unido. La medida, confirmada por el presidente Donald Trump, responde a amenazas "específicas y creíbles" de posibles ataques iraníes contra la infraestructura militar estadounidense en suelo europeo.
Amenaza inminente
Informes de inteligencia sugeren que células vinculadas a Teherán habrían detectado vulnerabilidades en la base británica, planeando ataques coordinados mediante el uso de drones. Este repliegue se produce tras la detención de varios individuos en las inmediaciones de la instalación militar en los últimos días, incluyendo a un ciudadano con doble nacionalidad británico-iraní.
El B-1 Lancer: Un titán en el aire
El B-1 Lancer es una de las piezas angulares de la capacidad de disuasión de Estados Unidos, capaz de portar una carga masiva de armamento convencional y nuclear. Su presencia en Inglaterra formaba parte de una misión de patrullaje y vigilancia en medio de las crecientes fricciones en el Medio Oriente.
Reacciones internacionales
Mientras que Londres ha guardado un hermético silencio sobre los detalles operativos, en Washington el debate se ha encendido. Críticos de la administración consideran que el movimiento podría ser interpretado como un signo de debilidad, mientras que el Pentágono asegura que se trata de una "maniobra defensiva proactiva" para asegurar los activos más valiosos del país.
Redacción El Zafacón · Eduardo Pérez
Fuentes consultadas: BBC News, Reuters, Pentagon Daily News.





