WASHINGTON.- En un movimiento abrupto que ha encendido las alarmas geopolíticas, el Pentágono confirmó este lunes la retirada total de su flota de aviones bombarderos B-1 de la base de la Royal Air Force (RAF) en Fairford, Reino Unido, citando serias preocupaciones de seguridad.
Según fuentes del Departamento de Defensa, la decisión se tomó tras recibir informes de inteligencia que vinculan posibles complots terroristas con agentes respaldados por Irán. La medida busca proteger los activos estratégicos de Estados Unidos en territorio europeo ante la escalada de tensiones en el Medio Oriente.
Aunque las autoridades británicas no han ofrecido detalles específicos sobre los arrestos relacionados, se confirmó que varias personas permanecen bajo custodia bajo sospecha de planear ataques contra la base aérea. Los bombarderos han sido redirigidos a bases en territorio continental estadounidense mientras se revalúa el entorno de seguridad en el Reino Unido.





