El ambiente político en Brasil se ha tornado extremadamente tenso previo a la primera vuelta electoral, lo que ha llevado a los gobiernos de Estados Unidos y Australia a cerrar temporalmente sus embajadas y consulados en el país sudamericano invocando riesgos de seguridad.
Las autoridades locales han reforzado la vigilancia en las principales ciudades ante el temor de disturbios civiles. La disputa entre los principales candidatos presidenciales mantiene al país en vilo y ha captado la atención de la comunidad internacional.





