BRASILIA. – El clima político en Brasil ha llegado a un estado de ebullición que ha forzado a potencias internacionales a replegar a su personal diplomático. Este sábado, las representaciones de Washington y Canberra en la capital brasileña confirmaron que sus sedes permanecerán cerradas hasta nuevo aviso, citando preocupaciones sobre la seguridad ciudadana y posibles disturbios masivos.
El cierre se produce en medio de una campaña electoral ferozmente polarizada entre el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y su principal contendiente, Flávio Bolsonaro. Informes de inteligencia diplomática sugieren que grupos radicales podrían intentar bloquear accesos principales y provocar enfrentamientos en los centros urbanos durante la jornada de votación.
El Departamento de Estado de EE. UU. emitió una alerta de nivel 3 para sus ciudadanos en Brasil, recomendando evitar las aglomeraciones y mantenerse informados a través de canales locales. En ciudades como São Paulo y Río de Janeiro, la presencia policial se ha triplicado ante el temor de una escalada violenta.





