La capital rusa, Moscú, ha sido blanco de uno de los ataques con drones más significativos desde el inicio del conflicto, resultando en la muerte de al menos dos personas y un incendio masivo en un depósito estratégico de combustible.
Según fuentes oficiales y reportes locales, las defensas antiaéreas fueron activadas en varias zonas de la periferia, pero algunos proyectiles lograron impactar en infraestructuras clave. El incendio en el depósito de combustible ha generado una columna de humo visible desde varios kilómetros, movilizando a decenas de unidades de bomberos.
Las autoridades rusas han calificado el evento como un acto terrorista contra la infraestructura civil, mientras que los equipos de rescate continúan trabajando en las zonas afectadas para descartar más víctimas atrapadas bajo los escombros.





