PARÍS, Francia.— El gobierno francés enfrenta una de sus jornadas más convulsas tras una escalada sin precedentes en las protestas estudiantiles, que han dejado un saldo parcial de 2.000 detenidos en todo el país y al menos 735 liceos y escuelas paralizados.
Las movilizaciones, motivadas por la falta de recursos en el sistema educativo y el rechazo a recientes políticas de austeridad, se tornaron violentas en ciudades como Marsella y Lyon, donde se reportaron enfrentamientos con las fuerzas de seguridad e incendios de vehículos policiales.
El Ministerio del Interior informó que la mayoría de los arrestos se produjeron para evitar incidentos mayores y actos vandálicos. Por su parte, los sindicatos estudiantiles denuncian un uso excesivo de la fuerza y aseguran que las protestas continuarán hasta que el Gobierno abra un canal de diálogo efectivo.
La crisis educativa se suma al ya tenso clima social en Europa y ha forzado al presidente Emmanuel Macron a convocar a una reunión de emergencia con su gabinete de seguridad para evaluar los próximos pasos ante la paralización de gran parte del sistema escolar francés.





