Una ola de protestas estudiantiles de gran magnitud ha paralizado el sistema educativo en diversas ciudades de Francia, resultando en el cierre total o parcial de más de 400 escuelas e institutos. Los manifestantes reclaman una mejora en las condiciones de los centros educativos y mayor inversión en el sector público, en medio de enfrentamientos violentos con la policía en el centro de París.
El Ministerio de Educación francés ha hecho un llamado a la calma mientras evalúa los daños materiales causados durante los disturbios. Los sindicatos de estudiantes han advertido que las movilizaciones continuarán durante el resto de la semana, elevando la presión sobre el gobierno en un momento de alta tensión social en el país galo.





