El presidente Luis Abinader utilizó su intervención ante la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas para exigir un mayor respaldo de la comunidad internacional a la misión de seguridad en Haití, cuyo mandato enfrenta problemas de financiamiento y despliegue incompleto.
La Cancillería dominicana también defendió durante la agenda diplomática de finales de septiembre la necesidad de acelerar la recuperación institucional y de seguridad del país vecino.
La posición dominicana
República Dominicana ha sostenido que la crisis haitiana no puede resolverse sin un compromiso sostenido de las potencias internacionales, más allá de declaraciones y resoluciones sin respaldo financiero ni militar suficiente.
La misión de seguridad internacional en Haití, liderada por Kenia, opera con fondos insuficientes y un despliegue que no alcanza los niveles comprometidos inicialmente.
Seguridad fronteriza como prioridad
El planteamiento dominicano conecta la política exterior con la seguridad fronteriza: la inestabilidad en Haití genera presión migratoria, tráfico de armas y actividad de bandas armadas que afectan directamente a las comunidades del lado dominicano de la frontera.
Abinader ha reiterado que República Dominicana no puede asumir sola la responsabilidad de contener una crisis que tiene dimensiones regionales e internacionales.
Por El Zafacón





