Un sismo de magnitud 5.6 registrado entre el 27 y el 28 de septiembre volvió a poner sobre la mesa una pregunta que los dominicanos se hacen cada vez que la tierra tiembla: ¿por qué el teléfono no avisó?
El movimiento, reportado por medios nacionales y confirmado por registros sismológicos, no dejó daños materiales de consideración, pero sí encendió el debate sobre la efectividad de los sistemas de alerta temprana disponibles en el país.
República Dominicana se encuentra en una zona de alta actividad sísmica, ubicada en la confluencia de las placas del Caribe y Norteamérica. Pese a ello, la cobertura de alertas automáticas en dispositivos móviles sigue siendo irregular y depende en gran medida del operador y del modelo del teléfono.
Expertos en gestión de riesgos han señalado en reiteradas ocasiones que el país necesita fortalecer su infraestructura de alerta temprana, especialmente en zonas rurales donde la señal celular es limitada.
El Centro de Operaciones de Emergencias (COE) no emitió alerta de tsunami ni activó protocolos de evacuación tras el evento, lo que indica que el sismo no representó un riesgo mayor. Sin embargo, la experiencia renovó el llamado ciudadano a mejorar los mecanismos de comunicación ante emergencias naturales.
Por El Zafacón





