Las fuerzas ucranianas lanzaron este lunes una nueva oleada de ataques con drones sobre infraestructura energética y militar en territorio ruso, mientras los bombardeos en el frente de batalla continúan con alta intensidad en varias regiones del este y sur de Ucrania.
Los ataques con drones alcanzaron instalaciones en varias regiones rusas, causando daños en depósitos de combustible y centros de comunicaciones, según informaron fuentes militares ucranianas. Rusia, por su parte, reportó haber derribado decenas de drones antes de que alcanzaran sus objetivos.
La guerra de desgaste continúa
El conflicto entre Rusia y Ucrania, que ya supera los cuatro años, se mantiene en una fase de guerra de desgaste en la que ninguno de los dos bandos ha logrado avances territoriales significativos en los últimos meses. Los ataques con drones se han convertido en una táctica central de la estrategia ucraniana para presionar a Rusia en su propio territorio.
La situación humanitaria en las zonas de conflicto sigue siendo crítica, con millones de desplazados y una infraestructura civil gravemente dañada.
Las implicaciones globales
La guerra en Ucrania sigue afectando los mercados globales de energía y alimentos, con consecuencias directas para países como República Dominicana, que importa combustibles y cereales cuyos precios están influenciados por el conflicto.
Por El Zafacón





