El estado de Tennessee, en Estados Unidos, ha suspendido de manera indefinida todas las ejecuciones programadas tras el horror vivido durante el intento de ejecución de Christa Pike. La condenada a muerte sobrevivió a dos dosis consecutivas de inyección letal sin fallecer, lo que obligó a las autoridades a trasladarla de urgencia a un centro médico en estado crítico.
Ante este catastrófico fallo en el protocolo, el gobernador Bill Lee anunció la paralización de la pena de muerte en el estado y ordenó una investigación exhaustiva por parte de terceros. "Debemos asegurar que nuestros protocolos cumplan con los estándares legales y humanos", declaró Lee.
El incidente ha reavivado el debate nacional sobre la ética y la fiabilidad de las inyecciones letales como método de ejecución, con organizaciones de derechos humanos calificando lo sucedido como un acto de tortura.





