El gobierno de Lituania decretó este domingo el cierre total e indefinido del Aeropuerto Internacional de Vilna tras detectar múltiples incursiones no identificadas de presuntos drones en su espacio aéreo restringido.
La movilización militar fue inmediata: la OTAN activó los protocolos de alerta máxima y desplegó cazas de combate estacionados en la región báltica para patrullar las fronteras aéreas. El tráfico comercial ha sido desviado a aeropuertos secundarios en países vecinos, generando un caos logístico en la capital.
Las autoridades lituanas no han confirmado el origen de los drones, pero la sospecha recae sobre las actividades militares rusas en el cercano enclave de Kaliningrado. "No permitiremos que nuestra soberanía aérea sea cuestionada", declaró un portavoz del Ministerio de Defensa.
La situación en el Báltico permanece en un estado de "tensión controlada" mientras los radares aliados continúan monitoreando la presencia de objetos voladores no tripulados que, según reportes preliminares, habrían volado a baja altura para evitar la detección convencional.





