TOKIO.— La entrada en vigor de una nueva política migratoria en Japón ha desatado el caos en las oficinas de inmigración de todo el país. El gobierno japonés ha multiplicado por 20 el costo de la solicitud de residencia permanente, pasando de 10,000 a 200,000 yenes (aproximadamente 1,400 dólares).
La medida, que busca filtrar las solicitudes y aumentar los ingresos estatales, provocó que miles de residentes extranjeros abarrotaran las oficinas desde la madrugada, generando filas que superaban las siete horas de espera. Las autoridades migratorias en Tokio y Osaka informaron que sus sistemas se vieron desbordados por el volumen de trámites.
Diversas organizaciones de defensa de los derechos de los inmigrantes han criticado la medida, calificándola de "barrera económica desproporcionada" para familias de clase trabajadora que llevan décadas viviendo legalmente en el país.





