Las fuerzas militares de Estados Unidos concluyeron este 30 de septiembre su misión en Irak, poniendo fin a más de dos décadas de presencia militar en el país árabe, según confirmaron Reuters y medios internacionales.
La retirada fue celebrada por Irán y sus aliados regionales como una victoria geopolítica, mientras analistas de seguridad advierten sobre el riesgo de un vacío que podría ser aprovechado por grupos extremistas.
El fin de una era
La presencia militar estadounidense en Irak comenzó con la invasión de 2003 que derrocó a Saddam Hussein. Desde entonces, las tropas de EE.UU. han permanecido en el país en diferentes modalidades, incluyendo la lucha contra el Estado Islámico a partir de 2014. La retirada definitiva cierra un capítulo que costó miles de vidas y billones de dólares.
El gobierno iraquí ha negociado durante años las condiciones de la salida, buscando equilibrar las presiones de Washington con las de Teherán, que ejerce una influencia significativa a través de milicias aliadas.
Riesgos y consecuencias
Expertos en seguridad advierten que el Estado Islámico, aunque debilitado, mantiene capacidad operativa en zonas rurales de Irak y Siria. La retirada estadounidense podría reducir la presión sobre la organización y crear condiciones para su reorganización.
Para República Dominicana y el Caribe, la estabilidad en Oriente Medio tiene implicaciones directas sobre los precios del petróleo y, por tanto, sobre el costo de los combustibles y la inflación importada.
Por El Zafacón





