El gobierno de Canadá ha formalizado la implementación de aranceles retaliatorios sobre una amplia gama de productos provenientes de los Estados Unidos, alcanzando un valor aproximado de US$20,000 millones. Esta medida responde a la escalada de tensiones comerciales entre ambos socios norteamericanos.
Los gravámenes afectan principalmente a sectores estratégicos como el acero y los electrodomésticos, impactando directamente en la cadena de suministro industrial. Según fuentes oficiales, la decisión busca proteger la economía canadiense frente a las recientes barreras comerciales impuestas por la administración estadounidense.
Analistas advierten que esta represalia económica podría intensificar la disputa comercial, afectando el costo de vida en ambas naciones y forzando una renegociación de los acuerdos vigentes bajo presión mutua.





