República Dominicana tiene buenas y malas noticias en el frente sanitario. La buena: la campaña "¡Ganémosle al Dengue! Elimina, Limpia y Tapa" logró reducir los casos de dengue en un 63.58%, bajando de 3,490 a apenas 1,271 casos. La mala: un nuevo virus llamado Oropouche apareció en el radar y puso a las autoridades en alerta máxima.
La estrategia contra el dengue fue un éxito rotundo. El Ministerio de Salud Pública, con apoyo de la OPS, implementó el programa "Familia Anti-Dengue" que involucró a estudiantes y docentes en la eliminación de criaderos en sus comunidades. Se capacitaron más de 1,200 médicos y 500 estudiantes de medicina en el manejo clínico de la enfermedad, mientras equipos de fumigación impactaron a más de 1.4 millones de personas.
Pero cuando el dengue daba señales de control, el virus Oropouche levantó las alarmas en agosto de 2024. Este virus, transmitido por el jején y el mosquito Culex —diferentes al Aedes aegypti del dengue—, fue detectado tras una reevaluación de muestras en el Laboratorio Nacional Dr. Defilló que habían dado negativo para dengue inicialmente.
Las autoridades reaccionaron rápido: activaron vigilancia epidemiológica reforzada, instaron a la población a eliminar malezas y recomendaron el uso de mosquiteros, especialmente para grupos vulnerables como embarazadas y personas de la tercera edad.
Paralelamente, la "Semana del Bienestar" promovió la salud mental y emocional en el entorno laboral, con unidades móviles de odontología y dermatología atendiendo a miles de trabajadores. La batalla por la salud pública en RD no descansa, y estos resultados demuestran que cuando hay voluntad y recursos, se puede ganar.





