Rusia ha lanzado este miércoles una de sus ofensivas aéreas más devastadoras en meses, empleando una combinación de misiles de crucero, balísticos y drones suicidas contra infraestructura crítica y zonas residenciales en Ucrania. Según reportes preliminares de las autoridades ucranianas, al menos 20 civiles perdieron la vida en ataques que impactaron las ciudades de Kiev, Dnipro, Zaporiyia y Kremenchuk.
El Ministerio de Energía de Ucrania informó que los ataques se centraron en la red eléctrica, provocando apagones masivos en varias regiones del país en un intento de paralizar el sistema energético antes de la llegada del invierno. En Kiev, las defensas antiaéreas lograron interceptar gran parte de los proyectiles, pero la caída de escombros causó incendios en edificios de apartamentos y víctimas mortales.
La comunidad internacional ha condenado el ataque, calificándolo de crimen de guerra contra la población civil. Por su parte, el Kremlin no ha emitido comentarios directos sobre este último bombardeo, aunque mantiene su postura de que sus objetivos son puramente militares.





