Brasil celebra este domingo 4 de octubre sus elecciones generales para elegir presidente, vicepresidente, gobernadores y renovar parte del Congreso, en una jornada marcada por la alta polarización entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
Las encuestas de las principales consultoras —Datafolha, Quaest y Nexus— sitúan a Lula con una intención de voto de entre el 39% y el 42% en la primera vuelta, insuficiente para superar el umbral del 50% necesario para evitar el balotaje. En un escenario de segunda vuelta, los sondeos muestran una contienda extremadamente cerrada, frecuentemente dentro del margen de error.
Flávio Bolsonaro, cuya plataforma enfatiza valores conservadores y políticas de seguridad de línea dura, se beneficia del respaldo de sectores que apoyaron a su padre, quien se encuentra inhabilitado para cargos públicos hasta 2030 y ha enfrentado procesos judiciales. La campaña ha estado marcada por denuncias sobre presunta injerencia extranjera en el proceso electoral.
El sistema electoral brasileño establece que si ningún candidato obtiene más del 50% de los votos válidos en la primera vuelta, los dos más votados compiten en una segunda vuelta fijada para el 25 de octubre de 2026. Además de la presidencia, se renuevan 54 escaños del Senado y la totalidad de la Cámara de Diputados.
El resultado de estas elecciones tendrá implicaciones directas para la región, incluyendo para República Dominicana, dado el peso de Brasil en la economía latinoamericana y en organismos multilaterales como la OEA y la CELAC.





