Las pandillas haitianas intensificaron su ofensiva en la zona de Kenscoff, en las afueras de Puerto Príncipe, en un ataque que dejó cerca de 50 muertos y miles de desplazados, según reportes de organizaciones humanitarias y medios internacionales.
El ataque en Kenscoff es uno de los más violentos registrados en los últimos meses en Haití, un país que lleva años sumido en una crisis de seguridad sin precedentes. Las pandillas, que controlan amplias zonas del territorio haitiano, han expandido su radio de acción hacia áreas que antes se consideraban relativamente seguras.
La ofensiva se produce en un momento crítico para la misión internacional de seguridad en Haití, cuyo mandato vence a finales de septiembre y cuya renovación está siendo debatida en el Consejo de Seguridad de la ONU. La misión opera al 30% de su capacidad prevista, lo que limita su efectividad para contener la violencia.
Para República Dominicana, la escalada de violencia en Haití tiene implicaciones directas. El flujo de migrantes haitianos que cruzan la frontera en busca de seguridad aumenta cada vez que se producen episodios de violencia como el de Kenscoff.
Las organizaciones humanitarias internacionales alertaron sobre el deterioro de las condiciones de vida en las zonas afectadas y pidieron un mayor compromiso de la comunidad internacional para estabilizar la situación en el país caribeño.
Por El Zafacón





