La naturaleza tiene quien la defienda. Un tribunal de San José de Ocoa dictó tres meses de prisión preventiva contra Juan Encarnación y Nery Encarnación por la tala ilegal de árboles en la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Valle Nuevo, una de las reservas hídricas más importantes de República Dominicana.
Los acusados arrasaron con aproximadamente 30 tareas de terreno en la localidad de Yuna, específicamente en Loma La Placeta del municipio de Rancho Arriba. Entre las especies destruidas figuran árboles de cabirma santa, pino macho, yagrumo, cigua y manacla, todas nativas y algunas endémicas de la isla. Un crimen ecológico que tardará décadas en repararse.
El fiscal Ramón Emilio Calderón de la Procuraduría Especializada para la Defensa del Medio Ambiente (Proedemaren) argumentó exitosamente que los imputados carecían de los arraigos personales necesarios para justificar una medida menos restrictiva. El magistrado Jorvy Armando Sánchez Eusebio ordenó que cumplan la prisión en la cárcel pública de Baní.
Valle Nuevo no es cualquier parque. Es la fábrica de agua del sur de República Dominicana, alimentando ríos que irrigan miles de tareas agrícolas y abastecen comunidades enteras. Cada árbol que se tumba ahí es un golpe directo al futuro hídrico del país.
Las organizaciones ambientales celebran la sentencia como un mensaje claro: destruir los recursos naturales tiene consecuencias reales. En un país amenazado por el cambio climático y la sequía, proteger los bosques no es un lujo, es una cuestión de supervivencia. Que esta sentencia sirva de ejemplo para los que creen que pueden arrasar con el verde impunemente.





