El ex primer ministro de Pakistán, Imran Khan, ha sido condenado este jueves a una pena de 14 años de prisión por cargos relacionados con la seguridad del Estado y corrupción. La sentencia, emitida por un tribunal especial, representa un duro golpe para el líder opositor, quien ya se encuentra cumpliendo otras condenas anteriores.
El fallo ha provocado reacciones inmediatas entre sus seguidores, quienes denuncian una persecución política orquestada por el actual gobierno y sectores militares. Khan, una de las figuras más populares y a la vez divisivas de Pakistán, ha negado todos los cargos, calificando el proceso judicial de "farsa".
Organizaciones internacionales de derechos humanos han expresado su preocupación por el respeto al debido proceso en este caso. Con esta nueva sentencia, el panorama político de Pakistán se torna aún más incierto ante la proximidad de futuros procesos electorales donde la base de apoyo de Khan sigue siendo significativa.





