PARÍS.- La Fiscalía Nacional Antiterrorista de Francia investiga como un atentado de motivación racista los disparos efectuados el viernes 23 de octubre desde un vehículo en Trappes y La Verrière, al suroeste de París, que dejaron un muerto y cuatro heridos, según AFP y EFE.
El presunto autor, un hombre de 39 años, fue detenido poco después en la localidad cercana de Coignières. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, calificó el ataque de terrorista, de acuerdo con la agencia AFP.
Tres escenarios en pocos kilómetros
Los primeros disparos se registraron hacia las 10:30 de la mañana, hora local, en un parque público y cerca de una gasolinera de Trappes, a unos 30 kilómetros de París. Allí murió un hombre de 26 años y resultó herido otro de 20, según N Digital, que publicó la cronología de los hechos con información gráfica de EFE.
El atacante siguió hacia La Verrière, a unos seis kilómetros, donde disparó cerca de una farmacia e hirió a tres personas: una niña de 12 años y dos trabajadoras de limpieza escolar de 29 y 47 años. AFP informó de que el pronóstico de la menor era estable.
La investigación
La Fiscalía Antiterrorista abrió una causa por asesinato e intento de asesinato en relación con una empresa terrorista, motivados por la pertenencia, verdadera o supuesta, de las víctimas a una raza, etnia, nación o religión. El atacante utilizó un arma automática de categoría A, cuya venta al público está prohibida, según N Digital.
El alcalde de Trappes, Ali Rabeh, afirmó que todas las víctimas pertenecen a minorías y habló de «un atentado con connotación racista, probablemente islámofobo», según AFP. De acuerdo con la cadena BFMTV, citada por N Digital, el detenido había dispuesto bombonas de gas en su vivienda para que explotaran cuando llegara la policía. Sus antecedentes penales no han trascendido.
Reacciones y contexto
El presidente Emmanuel Macron expresó sus condolencias a las familias y afirmó que la nación permanece a su lado. El primer ministro, Sébastien Lecornu, confirmó el balance de víctimas, según AFP.
El ataque ocurre en un clima de tensión en Francia tras las protestas de estudiantes y de los chalecos amarillos que derivaron en disturbios. Según AFP, los actos contra musulmanes aumentaron un 88 % en 2025 en el país, hasta 326 casos. La investigación, dirigida por la subdirección antiterrorista de la policía, sigue abierta y el móvil no ha sido establecido de forma definitiva.
Agentes de la policía francesa trabajan en una zona acordonada. Archivo El Zafacón.
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