La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, cumplió dos años al frente del Gobierno federal, un periodo marcado por los desafíos en materia de seguridad, la relación comercial con Estados Unidos y la continuidad del proyecto político que la llevó al poder.
Durante su gestión, la mandataria ha debido enfrentar la presión de la violencia asociada al crimen organizado en varias regiones del país, al tiempo que sostiene las negociaciones en torno a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), un instrumento decisivo para la economía mexicana.
Sheinbaum, primera mujer en ocupar la presidencia de México, ha buscado proyectar una imagen de estabilidad y continuidad respecto a las políticas sociales de su antecesor, mientras intenta imprimir su propio sello en temas como la transición energética y la ciencia, ámbitos ligados a su formación profesional.
El balance de estos dos años es observado con atención en toda la región, pues las decisiones de la segunda economía de América Latina tienen repercusiones que trascienden sus fronteras y alcanzan a socios comerciales en todo el continente.
Columnista Eduardo Pérez





