DUBÁI – La seguridad marítima global ha vuelto a entrar en zona de alerta máxima tras reportarse un ataque contra un buque mercante en el Estrecho de Hormuz. Según los primeros informes, la nave ha quedado deshabilitada y se encuentra a la deriva tras una explosión en su sala de máquinas.
El incidente ocurrió en las primeras horas de este viernes en una zona de tránsito vital a través de la cual fluye más de una quinta parte del suministro mundial de petróleo. Aunque no se han reportado víctimas fatales entre la tripulación, el ataque ha provocado un incremento inmediato en los precios internacionales del crudo ante el temor de nuevas interrupciones.
Nadie se ha atribuido la responsabilidad del ataque hasta el momento, pero las agencias de inteligencia regionales están monitoreando de cerca la actividad en la zona, que ha sido escenario de múltiples roces geopolíticos en los últimos meses. Estados Unidos y sus aliados han reforzado el patrullaje naval en la región para garantizar la libre navegación.
Este nuevo suceso añade una capa más de incertidumbre a la ya volátil situación en Oriente Medio, donde las rutas comerciales siguen siendo el punto más vulnerable de la economía global.





