La farándula dominicana está de luto y de rabia. El brutal asalto en la residencia del merenguero Julián Oro Duro, hermano del cantante Yiyo Sarante, dejó un saldo devastador: su esposa Zeneida Socorro Castillo fue asesinada y el artista quedó gravemente herido tras ser emboscado en su propia casa del sector Brisa Oriental VI.
Lo más escalofriante del caso es que no fue cosa de extraños. La Policía Nacional detuvo a cuatro personas, entre ellas a Phillips Michael Tejeda Vásquez, un técnico de aire acondicionado que trabajaba de confianza en la residencia. Según las investigaciones, fue él quien orquestó todo el plan macabro, aprovechando que conocía cada rincón de la casa.
Los otros detenidos incluyen a Juan Carlos Hernández García alias "Peña", Kevin Dariel Germán Troncoso alias "Yandel" de 23 años, y Lawrence Mark Liranzo Marcos alias "Chiquito" de apenas 18 años. "Yandel" se entregó voluntariamente y confesó que le ofrecieron RD$20,000 por servir de chofer. Lo que más duele es el detalle revelado: doña Zeneida recibió a los asaltantes con amabilidad, hasta les preparó una limonada antes de ser atacada.
El mundo artístico dominicano ha respondido con indignación. Yiyo Sarante suspendió todas sus presentaciones en señal de duelo, mientras decenas de artistas exigen medidas más contundentes contra la inseguridad ciudadana que ya no respeta ni hogares ni familias.
Este caso ha destapado una realidad que muchos conocen pero pocos quieren enfrentar: la violencia en República Dominicana está fuera de control y ya no hay zona segura. Las organizaciones civiles y religiosas aprovechan para exigir acciones reales, no discursos vacíos. Porque cuando la muerte toca la puerta de tu propia casa traída por gente de confianza, algo está profundamente mal en la sociedad.





