La Unión Europea ha puesto en marcha la Iniciativa de Defensa de Drones Europea (EDDI, por sus siglas en inglés) como respuesta urgente a la proliferación de sistemas autónomos de ataque en el continente. La normalización del uso de drones en conflictos recientes ha obligado a los estados miembros a replantear su seguridad aérea, enfocándose en la protección de infraestructuras críticas y centros urbanos.
El plan incluye la instalación de un 'muro de sensores' en las fronteras orientales y el desarrollo de tecnologías de interceptación de alta precisión. Las autoridades europeas advierten que la guerra híbrida ha entrar en una fase tecnológica donde los ataques de bajo costo y alta efectividad representan la mayor amenaza para la estabilidad regional, acelerando la inversión en armamento defensivo inteligente.





