SANTO DOMINGO.— La angustia se ha apoderado de decenas de familias dominicanas que denuncian el reclutamiento forzoso de sus parientes por parte del ejército ruso para combatir en la guerra contra Ucrania.
En protestas realizadas frente al Palacio Nacional y la Embajada de Rusia, los familiares aseguran que sus seres queridos fueron contactados por redes de trata de personas con ofertas de empleos civiles bien remunerados, como mecánicos, soldadores o publicistas. Sin embargo, al llegar a Moscú, les retiraron los pasaportes y fueron obligados a firmar contratos militares en ruso bajo coacción.
Según la Comisión Dominicana de Derechos Humanos, se estima que entre 150 y 200 criollos podrían estar involucrados en este esquema, la mayoría provenientes de sectores vulnerables como Bajos de Haina e Higüey. Uno de los casos más dramáticos es el de Juan Carlos Ávila Espaillat, quien resultó herido por una mina y permanece hospitalizado sin recibir la atención adecuada, siendo presionado para regresar al frente.
El presidente Luis Abinader confirmó que el Gobierno dominicano tiene conocimiento de al menos 20 casos documentados y que se han iniciado gestiones diplomáticas para investigar estas denuncias y buscar la repatriación de los ciudadanos afectados.





